En otoño desaparece la publicidad de los canales de TVE. Así pretende el gobierno empezar la transformación del panorama audiovisual español, pero… ¿qué pasará cuando entre en vigor este plan?
Veamos las fases que podrían darse según este proyecto:
- Internet, la mala calidad de la programación y la crisis económica hacen que se desplomen los ingresos por publicidad de las televisiones
- El gobierno suprime la publicidad de TVE (dos canales de 6 nacionales, 33% de la tarta)
- TVE comienza a financiarse con cargo al Presupuesto del Estado y al canon de las empresas de telecomunicaciones
- Las televisiones privadas suben la tarifas de publicidad aprovechando el bajón en la oferta del mercado publicitario
- Los ciudadanos ven como sube la factura de internet y telefonía móvil y fija para paliar el costo del canon asumido por las telecos
- Los anunciantes, que ya ponían publicidad en las cadenas privadas, al ver la subida de tarifas, en lugar de contratar más anuncios (ese 33% que esperaban las TV) dedican sus esfuerzos económicos a campañas de marketing directo e internet
- TVE, al disponer de todo su presupuesto asegurado, mantiene su programación, ganando una gran cuota de share, ya que sus programas no tienen cortes publicitarios
- Los ciudadanos, al hacer su declaración de la Renta, descubren que hay un nuevo impuesto para mantener el presupuesto de TVE
- Las cadenas privadas, que habían “ajustado” sus tarifas, al perder cuota de pantalla, ven como sus ingresos por publicidad se desploman, volviendo al punto en el que empezamos
Al final, los ciudadanos doblemente agraviados (pagaremos el pato de los impuestos y de las Telefonicas de turno) y los beneficios (porque al final se trata de eso) se los llevarán los de AdSense y similares, que se lo van a llevar muerto gracias a la jugada maestra del gobierno.
Y todo esto sin contar que, con el apagón digital, lo que hoy son seis, en breve serán varias decenas de canales para competir por el pastel. Ya veremos por donde sale el sol.

Para acceder a la información hemos de disponer de un teléfono con cámara y Java, algún tipo de conexión a Internet y un software capaz de “leer” la información. Desde aquí no os vamos a decir que móvil comprar ni que operador usar, pero si vamos a recomendar dos aplicaciones gratuitas de lectura: 


